Hace aproximadamente doce años fui a Egipto por primera vez. Cuando estaba planeando “Yu-Gi-Oh!”, investigaba los “juegos” como tema principal para un nuevo manga de enfrentamientos que no tuviera que tener relación con las peleas físicas, así fue como descubrí que los orígenes estaban en el antiguo Egipto.

El hecho de que el famoso juego de mesa “Senet” estuviera en la tumba del famoso rey niño Tutankamón demostraba que los juegos ya existían desde los tiempos del antiguo Egipto.

El padre de Tutankamón, Akhenaton, fue el faraón que se cree que fue el primero en crear la reforma religiosa más antigua del mundo. Levantó una proclamación para cambiar el politeísmo existente en una religión monoteísta con el dios sol como el único gran dios.

Desmanteló el ejército, abolió el sistema de gobierno, y revolucionó las prácticas religiosas y formas de arte. Esto es lo que se conoció como “atonismo”.

En el mundo actual, las guerras entre países y conflictos étnicos ocurren constantemente debido a diferentes razones como la fe, religión, raza, e intereses nacionales. No es nada raro ver como Dios, que se supone que debe ser la salvación para el corazón de las personas, se convierte en el chispazo que hace comenzar una guerra.

Cuando comencé a dibujar el arco de “Battle City”, introduje las tres cartas de dioses. Obelisk, Osiris y Ra que estuvieron inspirados en el gran dios de occidente, el dios dragón del este, y el dios sol del medio oriente, respectivamente.

La batalla entre los dioses en Ciudad Domino es un microcosmos de la tragedia que está tomando lugar en el mundo actual, y lo incorporé a la historia. No hay tal cosa como diferencia entre el bien y el mal, es la mera “oscuridad” de los seres humanos lo que permite que coexistan tantos los dioses como los deseos en nuestros corazones, y el disparate de que solo se puede llegar hasta la verdad mediante el enfrentamiento.

En el capítulo final, el Otro Yûgi une el poder de las tres cartas de dioses para hacer aparecer al dios creador y destruir al dios maligno de la oscuridad. En ese momento es cuando el verdadero nombre del Otro Yûgi es revelado: —-. Como rey del antiguo Egipto que fue alguna vez, le dieron ese nombre con tal deseo en mente.

Kazuki Takahashi. 11 de Noviembre del 2007.

Atem y los tres dioses legendarios

 

Share via
Copy link