Compré un ordenador de sobremesa para mi estudio donde trabajo a solas porque la edición de bolsillo de “Yu-Gi-Oh!” estaba por salir y quería usar CG para las ilustraciones de portada.

Dejaba todo el trabajo por ordenador al staff, y hacía todo mi trabajo manualmente. Usaba principalmente Copic y marcadores de agua para colorear el manuscrito, así que quería intentar hacer mi primer trabajo a CG e intentar dibujar algo con detalles más ricos y un estilo más pictórico.

Encendí el ordenador y comencé a dibujar con una herramienta que no conocía. No fue tan bien al principio, y mientras intentaba dibujar una y otra vez, la pantalla se congeló de repente con un extraño sonido. Los datos habían desaparecido. He tenido que forzar el programa para cerrarlo, reiniciarlo y volver a trabajar. Entonces se volvió a congelar.

“¿Pero qué leches le pasa a este ordenador? ¡Está roto! Se me han quitado todas las ganas de dibujar…”. Después de tres horas, logré contactar con el encargado de mantenimiento, y cuando colgué el teléfono y miré…Mi ordenador estaba encendido y funcionando correctamente, incluso pude dibujar. Estaba arreglado.

“Tiene que ser una broma…” Llevé el pesado ordenador a una tienda especializada cercana y me lo revisaron. Funcionaba. “Señor, no encontramos ningún problema”. “No puede ser…”. “Pero…”. “Bueno…”. “Vale…”.

Me lo llevé de vuelta a mi estudio. Cuando me senté en mi escritorio e intenté encenderlo, otra vez el pitido y al momento congelado.. “Definitivamente esto del CG no es para mí”. Encendido. Congelado. Encendido. Congelado. “¡Pedazo de chatarra!” Me torcí el dedo gordo del pie al patear el ordenador. Estuve yendo al osteópata tres semanas por eso.

Había veces que ya no sabía ni lo que estaba pensando. He intentado hasta poner el ordenador en el baño.

Cuando ya estaba completamente seco, lo volví a encender y ¡Mira, inició normalmente! Pude trabajar por un momento cuando inmediatamente pitido y de nuevo congelado. Había oído que lavar el ordenador con agua ayudaría, pero sabía que sería imposible.

Solía tener un ordenador portátil. Tardaba más en procesar, pero no interfería en mi dibujo para nada. Y como era ligero, lo podía llevar a todas partes. Dibujé la ilustración de portada de este número mientras miraba al mar de la Isla Ishigaki.

Kazuki Takahashi. 13 de Diciembre de 2007

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