La cadena de plata
El personaje que acaba colgado más veces en Yû-Gi-Oh! es Jônouchi, al que le quedan muy bien los accesorios de plata. En esta carta lo vemos atado con una cuerda de ese metal.
Bueno, ¿y por qué está vinculado con una cadena de plata? Aunque sea errante, esa cadena intenta anclarse a una cruz egipcia, que es la fuente de la energía vital. La cruz egipcia tradicional es dorada, pero aquí brilla de color plata. Un tipo de plata vieja como Jônouchi intenta siempre compartir su fuerza vital, aunque tenga que sacrificarse a sí mismo.

La interpretación general de El Colgado es la de sacrificio, de aguante. En las cartas de la antigua Italia figuran torturas y castigos corporales para representarla. Es de un diseño perturbador y no ha cambiado demasiado en tiempos modernos.
En el dibujo tradicional, aparece un hombre colgado boca abajo atado de una pierna. Aunque parezca extraño, no muestra ningún de sufrimiento; es más, en algunas representaciones se le puede ver cara de satisfacción, de ahí que se interprete en ocasiones como que es el alguien que está meditando.
En el tarot de Carlos VI de Francia aparece ilustrado un delincuente colgado. Tampoco podemos decir tajantemente que no se parezca a Jônouchi, porque él era un matón del nivel de Keith, que se define como un bandido. De hecho su talento para el hurto le habría llevado por el mal camino si no llega a ser porque se topa con Yûgi. Tiene la firme convicción de no hacer trampas en el juego y no perdona los prejuicios. Posee tantas luces como sombras. Si se despista en exceso, podría llegar a no saber cómo deshacerse de la cadena. Peligroso e inseguro.
Katsuya Jônouchi – Un tipo sorprendente
Jônouchi siempre anda metido en líos, pero posee energía de sobra para salir de todos los embrollos. Es capaz de disimular el error en medio de un caos o convertir un fallo en un plan maravilloso. ¡Es un tipo asombroso!
A él se le presentan duelos en los que debe luchar atado por cadenas. ¡Con diez o veinte vueltas, de modo que no se puede ni mover! Sin embargo, si giráis la carta podréis ver que hasta parece que sonríe. Es una persona que parte siempre con desventaja y planea cómo invertir la situación.

Tiene fama de tontorrón, de que actúa sin pensar. Reta a tipos más fuertes que él, pero gracias a sus triquiñuelas y faroles consigue salir bastante airoso. Sin embargo, sabe que no hay que confiarse por tener un instinto muy desarrollado, porque al final dependería de la suerte pura y dura.
Anzu siempre anda preocupada porque en cualquier momento puede perder, de ahí que sea tan sorprendente. Su padre es un perla de cuidado y su hermana tiene problemas con la vista. La vida de Jônouchi es dramática a rabiar, pero da igual que le traicionen o le engañen porque tras arrastrarse por el fango se levantará. En un duelo, para él prima el respeto por el rival, aunque este le desprecie. Las cartas que consigue de sus oponentes las usa como muestra de consideración y humildad (aunque otros lo interpreten como algo desprovisto de significado). Aunque todo juegue en su contra y se vea atado de pies y de manos, al final consigue ganar, ese es su estilo. Un estilo a menudo ridículo porque tiende a caer en sus propias trampas.
“¡Yo no sé qué me tiene preparado el futuro, pero lucharé creyendo en que me espera algo grande!” No se rinde nunca, no se deprime…¡Jônouchi es un gran maestro que se merece la medalla de plata envejecida!
Katsuya Jônouchi – El eterno púber
Un buen duelista adora su baraja, que ha preparado con sumo cuidado. La combinación de cartas muestra la manera de ser del dueño, así que es una forma inconsciente de describirse a sí mismo.

Cartas que los amigos le regalan, cartas que consigue tras derrotar a un rival…Todas son válidas para Jônouchi, que no le hace ascos a ninguna y las va amontonando. Esto no significa que no reflexione a la hora de formar su mazo, sino que más bien indica que valora a esas personas de las que las ha recibido.
Aunque las cartas que ha recibido sean trampas y termine encadenado sin poder moverse, confía en el lazo que les une a esas personas y se pone al límite, momento en el que muestra una fuerza que hasta entonces desconocía. Gracias a la amistad y al cariño, su potencial siempre se ve multiplicado. Pese a que se vea rodeado de enemigos, se mantiene optimista; es igual que un niño. Esa actitud también es un arma que juega a su favor. Conforme uno se va haciendo adulto, se ve atado por promesas y compromisos varios y la visión de las cosas se estanca. Para salir de ese estado de cerrazón mental, hay que ser libres de corazón y así seguir adelante; pensar como un niño pequeño, en cierto modo.
¿Qué hay en los bolsillos de Jônouchi? ¿Un yoyó? ¿Un puzzle? ¿Una carta rara que le ha regalado un amigo? Siempre existe una alternativa loca e increíble que puede valer para salir de un embrollo. Colguémonos boca abajo y pensemos. En la confusión y el desorden (una caja de juguetes, por ejemplo) puedes encontrarte con una solución sorpresa, del tipo del Mago del Tiempo.
Katsuya Jônouchi – El Colgado
Te quedas colgado en medio de las obligaciones mundanas. Pataleas en el lodazal que es la realidad. Siempre estás entre medias de distintas personas. Hagas lo que hagas todo te sale mal. Una persona, cuando se siente débil, empieza a odiar su destino. Pero eso no conduce a nada, más bien a un callejón sin salida. En la vida no todo es malo; si pruebas a verlo desde otra perspectiva, del revés, tal vez podría resultar más divertido. Si cambias la perspectiva, la forma de vida también cambia. Prueba a cambiar el punto de vista habitual para pensar de otro modo.

Posición Normal
Inmovilizado, preocupado por los problemas que le apresan. Dilemas. No encontrar lo que debería hacer. Desesperación. Sacrificio. Pensar en el otro y sacrificarse. Actitud servicial. No pensar en los contras y prestarse por completo al otro. Tiempo de prueba. Posibilidad de un gran cambio. Responder a los problemas de forma flexible.

Posición Invertida
Estado depresivo. Lucha infructuosa. Pérdida de una amistad. Derrota. Hacer cosas para nada. Sacrificio inútil. Amor no correspondido. No conseguir comunicarse con el otro. Hay que ser claros. Tendencia a la vagancia. El trabajo es duro, pero no hay más remedio que hacerlo. Ir al propio ritmo, pero sin pausa. Intentar salir más y evitar ser un ermitaño.
“Próximamente Jônouchi se verá encadenado al igual que está en esta carta. ¡Se verá involucrado en una lucha en la que se jugará la vida de un amigo y solo uno puede sobrevivir! Cae en su propia trampa. ¿Cómo saldrán Jônouchi y Yûgi de esta situación extrema? Si hay algo, por mínimo que sea, en lo que creer y que a uno le sirva de apoyo, ayudará a superar cualquier adversidad. A veces es necesario tener espíritu de sacrificio. Se es más fuerte también cuando uno sabe que no está solo.”
Bibliografía:
TAROT: KOKORO NO ZUZOGAKU (Tarot: iconografía del corazón) Ryûji Kagami. Ed. Kawade Shobo Shinsha, 2002.
Seiyôkaiga no shudai monogatari II shinwa-hen (El motivo de las pinturas occidentales II, mitos y leyendas). Haruki Morokawa. Ed. Bijutsu, 1997
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