El antiguo cadáver del Mortal

Esta es una carta descolorida. La negra oscuridad de fondo. Las letras de “Muerte” escritas en oro brillante. Dibujada en ella, se encuentra el cadáver de un hombre. A medida que va pudriéndose, las cuencas de los ojos se van ennegreciendo por culpa de la descomposición e incluso los dientes crepitantes saltan a la vista. Tal parece que no es consciente de que está muerto. Cautivo de sus ilusiones, es incapaz de romper con sus pertenencias que siguen atadas a este mundo. Pero como este personaje aún no ha aparecido en la historia, no puedo hablar mucho de él.

La negra oscuridad recuerda a las ilustraciones de Odilon Redon en “La Tentación de San Antonio”. En la cruel realidad, los huesos salen a descubierto. De sus ropajes, se puede deducir que había ostentado una alta posición en la sociedad y fue un hombre orgulloso, sin embargo uno no puede evitar echarse a temblar ante su apariencia. Aún así, no hay motivo para tener miedo, ya que se trata  “sólo de un cadáver”. Su apariencia es casi monstruosa, pero se ha convertido en piel y huesos que no puede utilizar magia/poder.

Sin embargo, muchas personas han intentado utilizar este cadáver de forma mezquina una y otra vez. En realidad, muchas de las preciosas momias egipcias fueron utilizadas por los occidentales como “medicina”. La Muerte acontece a todo aquel que intenta blasfemar contra ella y tal vez los sentimientos de culpa y animadversión fueron lo que dieron lugar a la “Maldición de la momia”.

Todos los antiguos reyes de Egipto fueron “descendientes de los Dioses”. Pero, a pesar de su poder, no podían escapar de la muerte. Los faraones creían firmemente en la existencia del Más Allá (también conocido como Aaru, Campiña de las Ofrendas) y gastaban una enorme cantidad de dinero y trabajo protegiendo sus tumbas para asegurarse una vida pacífica en el Más Allá. Para que los muertos no se perdieran después de la muerte, uno de los lujos dedicados era un gran mapa exquisitamente coloreado: “El Libro de los Muertos”, que cubría los muros de sus tumbas, así como también se llevaban a cabo sacrificios después del entierro. Según J.G. Frazer, los antiguos egipcios creían que el faraón renacía con un cuerpo dorado después de morir, por lo que así fue como los ataúdes de los faraones se empezaron a decorar con oro.

La edad dorada del Tarot fue la Edad Media, cuando todo el mundo sentía a la “Muerte” cerca y este vagaba por pueblos enteros. En ese entonces, la plaga conocida como la Muerte Negra se expandió y azotó violentamente Europa que perdió un cuarto de su población y los cadáveres se apilaban diariamente.

Un participante en el tratamiento médico contra la plaga fue Nostradamus, el famoso astrólogo, que también utilizaba cartas del Tarot, iguales a las que se usan hoy en día. Pero, ¿cómo podía él haber predicho lo que había en los corazones de aquellos piadosos hombres y mujeres con esas cartas abominables? Pero no había duda de que cuando se escuchaban las pisadas de la Parca, nadie podía dormir esa noche. La “Muerte” estaba tan extendida y afectaba a todas las clases sociales, que nadie podía escapar de ella.

En Europa, se utilizaba la figura de La Parca para personificar la Muerte, y en muchas cartas del Tarot se representa llevando una gran hoz que va cortando cabezas. En el Tarot de Marsella, el joven rey de “El Carro” (en este Tarot, Seto) acababa con su cabeza cruelmente cortada, presagiando el irremediable futuro de la historia, pero me gustaría pensar que Seto no aceptaría tan fácilmente dicha condena, incluso en la más oscura agonía. Al igual que destruyó la predicción de Ishizu, que se suponía 100% precisa, debe estar preparado para corregir sus acciones pasadas y hacer un esfuerzo para cambiar el futuro creando un nuevo yo.

En la posición normal, esta carta sugiere el fin. Refleja la impotencia de la situación actual y advierte que algo se perderá. Sin embargo, siempre hay forma de resarcirse. Llega el momento de arreglar las cosas. Si nos aferramos a las cosas antiguas del pasado, éstas sólo se pudrirán. No te aferres al pasado, rompe con las malas relaciones y vuelve a empezar. Tener miedo y huir no cambiará nada. Hay que afrontar la realidad de frente. Si las cosas se estancan, ya sea en el amor o en el trabajo, es hora de replantearse las cosas.

La analogía con los duelos es que hay que sacrificar los viejos monstruos para invocar a los nuevos, pero también hay que ser decisivo y reconstruir todas las cartas ¡Un nuevo mundo está por nacer!

Carta del Tarot 13 - La Muerte

Posición Normal

Fin. Fracaso. Abandono. Colapso. Deterioro. La Muerte como imagen. Abandono del pasado. Desapego. Catástrofe. Fin del Amor. Disolución de la pareja. Romper un compromiso. Fin de una amistad. Calamidad. Destrucción para renacer. Cortar con malas relaciones. Cambio. No te obsesiones con el pasado, pero piensa en nuevas posibilidades. Todo tu trabajo será en vano. Pérdida. Volver al principio. Nuevo comienzo.

13 LA MUERTE - Invertida

Posición Invertida

Nuevas posibilidades. Resiliencia. Volver de los muertos. Nueva creación. Nuevo comienzo. Renacimiento. ¡No te rindas, vuelve a intentarlo! Fin de las dificultades. Amor resucitado. Hay posibilidad en el fracaso. Recuperación de la enfermedad. Cortar lazos con el pasado. Resurrección de algo que debía haber sido descartado. Levantarse desde el fondo del yermo.

Algo llegará a su fin muy pronto. Hay que mirar fijamente a las tinieblas que hay dentro de nosotros en silencio y reflexionar. ¿Se podrá encontrar un rayo de esperanza en las tinieblas? Según Paracelso, la oscuridad contiene la luz, aunque esta no se vea inmediatamente. Es necesario un “tiempo de oscuridad” antes de que pueda nacer una nueva luz. El hombre es un animal capaz de pensar en la muerte y anticiparla. No hay que ocultarla ni darle la espalda, si no tenerla en mente siempre. El proverbio medieval “Memento Mori” (Recuerda que morirás) resuena en los pasillos del tiempo. Cuando algo llega a su fin, hay que despojarse de todo el exceso de equipaje del pasado y seguir adelante hacia una nueva vida.

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Traducción por Ojo de Udyat.
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