Osiris, el dios celestial
En este momento, Yûgi está a punto de jugar la carta del “Dragón Celestial de Osiris”. Osiris es el dios más popular de la mitología egipcia. Héroe de muchos mitos y gran rey de una época legendaria, Osiris es también el “rey del inframundo” que gobernaba también el Más Allá. Lo cierto es que el “Renacimiento de los Muertos” era una de sus especialidades.
La heroica figura de Osiris se refleja en la noche nocturna bajo la constelación de Orión, y era reverenciado en el antiguo Egipto bajo el nombre de Sah. Sin embargo, no se trataba sólo de la moderna Orión, si no también Aldebarán en Tauro y las Híades. Las pinturas en los techos de Luxor, como los de la tumba de Senenmut, muestran a Sah como un guía que aseguraba el camino hacia el cielo a las almas de los muertos. El área alrededor de Sah se consideraba la puerta al inframundo (Duat), pues como sabemos, la constelación de Orión consiste en un cuadrado de estrellas rodeando la triple estrella, por ello se consideraba la “puerta” por su forma tan característica.

En la actualidad, muchos niños de ciudad no han visto nunca (o no sabrían reconocer) El Carro. Sin embargo, los recuerdos de mirar la constelación de Orión camino a casa tarde o en campamentos en frías noches de invierno puede que se hayan quedado grabadas en la mente de todos. Imagina quedarse sólo en el vasto desierto egipcio, sin el brillo de la luna siquiera, perder el sentido de la orientación en la negra oscuridad, como si hubieras derramado un tarro de tinta. Es una experiencia desorientadora difícil de describir. Ver la majestuosa figura de Orión en situaciones así debe de ser como encontrarse con un amigo de hace miles de años. Esto es exactamente lo que los egipcios querían ver en Orión, la puerta al más allá.
Dosel sagrado – Sah (Orión) –
Yûgi se encuentra en el río dorado del cielo, que representa el Nilo. Aquí, Yûgi gana el poder del dios, el dragón celestial, que juega el papel de Osiris. En el fondo, hay una gran estrella brillante y siete estrellas, que corresponden al número de la carta, 17. La estrella más grande y brillante es Sirio, cuyo nombre egipcio es Sotis, la esposa de Sah. Las siete estrellas se asocian inmediatamente con El Carro, pero en este caso representa las siete estrellas de Orión.
El diseño del tarot ortodoxo nos muestra a una mujer desnuda y 7 + 1 = 8 estrellas, pero en las cartas occidentales, no son estrellas, sino planetas. Además, en el tarot de Yû-Gi-Oh! sugieren la aparición de importantes personajes nuevos en el arco de Egipto.
La estrella dorada está en Tauro, y la V son las Híades que, según el estudioso de las pirámides J.B. Sellers es la estrella de Set. La estrella dorada abajo es Aldebarán de Tauro. Normalmente, Sah tiene a Aldebarán en su palma, boca abajo, derecha e izquierda, pero la disposición está invertida.

Así es, este es un mundo espejo. Es un mundo diferente, el opuesto al universo real. El rocío burdeos que controla la nebulosa de Orión es el mundo de los sueños. Las estelas doradas y púrpura son recordatorios del río Nilo. En tiempos antiguos, los egipcios llamaban a la Vía Láctea “el Nilo de los cielos”, y Sah, Osiris, era el gran dios que aparecía cuando el Nilo subía.
Mucho antes del establecimiento del calendario solar, los antiguos egipcios habían creado un calendario basado en las estrellas, llamado el calendario Sotis, donde Sirio era la figura principal. La razón por la que los 365 días del año se contaban a partir del día en que Sirio aparecía al mismo tiempo que el sol en verano era porque también es el día en el que el Nilo comenzaba a subir. En otras palabras, el día de Año Nuevo para el antiguo calendario egipcio era en verano, y la gente celebraba la esperada inundación del Nilo y el “regreso de Sirio” al comienzo del año, y era Osiris, Orión, quien guiaba el camino.
Misterios de Giza – Cuento dorado de fantasía
“El cielo está arriba, el cielo está abajo. Las estrellas encima, las estrellas debajo. Todo lo que está arriba, también está abajo” es la idea básica de la alquimia, y en el famoso libro mágico de Hermes está escrito que “Egipto es el modelo del cielo”. Al parecer, la imagen de que el paraíso y la tierra son “espejos” era una idea bastante común en el antiguo Egipto.
Del gran número de pirámides, que se dice que hay como setenta o cien, sólo las pirámides de Giza y Abusir se las conoce como verdaderas pirámides. En el centro de la Gran Pirámide de Giza, hay cuatro conductos que salen de las cámaras del rey y la reina al norte y al sur. Sólo el mero hecho de la construcción acrobática mediante densos megalitos es digno de mención, pero el hecho de que los cuatro conductos apuntan a una estrella específica en el momento de su construcción (2450 AC) anunciado en 1993, es todavía más sorprendente. Las dos estrellas al norte son la antigua Estrella Polar, Alpha Lyrae, y la estrella Kochab en la Osa Menor. Las dos estrellas del sur son Sirio y Arnitak, la más brillante de las tres estrellas de la constelación de Orión. Se dice que la Gran Pirámide de Giza es una proyección de esta estrella en la tierra. Junto con las otras dos pirámides, forma las tres estrellas de Orión.
Si comparamos al río Nilo, que discurre junto a la Gran Pirámide, con la Vía Láctea, podemos ver que la localización irregular de las tres pirámides coinciden con la localización de las tres estrellas. Es más, si consideramos que Giza es la triple estrella, las dos pirámides sin terminar del rey Djedefre y del rey Nebka corresponden a las dos estrellas de la constelación de Orión, y las pirámides de Dahshur se superponen con las Híades. Cuando visitas el sitio, es tan enorme que no puedes sentir realmente la perspectiva, pero cuando lo revisas en Google Maps, puedes disfrutar de la interesante creación de los dioses. Esta es la esencia de la magnífica “Correlación de Orión” de Robert Bauval, que es ignorada por la egiptología moderna porque los académicos están obsesionados con la idea de que los dioses solares egipcios triunfaron por encima de los estelares. Sin embargo, si pensamos en cómo los antiguos egipcios creían que el rey volvería a la vida en una estrella, podemos comprender porque creían en ello. Cuando vemos a Orión brillar encima de las pirámides durante la noche, es tan conmovedor que nos hace pensar que debía haber sido así.
En la mitología egipcia, cuando los dioses morían, ascendían a los cielos y se convertían en estrellas. En la mitología griega, los hombres y mujeres bellos, aún siendo humanos, también podían convertirse en estrellas. Platón decía “El alma de un hombre es una estrella, y cuando ha vivido toda su vida natural, parte a las estrellas”. En nuestro país también tenemos los cuentos infantiles de Kenji Miyazawa, escuchando los silbatos de vapor en el cielo nocturno y llorando por el brillo de Yodaka, que se convirtió en estrella, es probablemente lo más cercano a los antiguos egipcios. El hecho de que incluso hoy en día se dan el nombre de grandes hombres a los asteroides es un remanente de este espíritu.
Osiris – La Estrella
En el tarot tradicional de La Estrella, vemos a una mujer sin ropajes. Después de los eventos destructivos previos de La Torre, está completamente desnuda y sola en sus pensamientos. Después de la desgracia…espera por la revelación, sin ninguna pretensión y con una humilde aceptación de lo que sea que esté por venir. Pero el cielo aún está envuelto en tinieblas y se siente la soledad en mitad del vasto desierto. Solo la luz de las estrellas están para guiarnos. Pasamos el resto de la noche mirando las estrellas tintineantes. Finalmente, cuando Osiris (Orión) se muestra en el cielo del alba, las estrellas se convierten en un remolino de luz al igual que en “La Noche Estrellada” de Van Gogh, invitando a Sirio, la estrella de la esperanza. La Estrella no es la gracia de los dioses, sino un milagro, el resultado de la búsqueda interior de un corazón solitario. La salvación que surge de las profundidades del corazón.

Posición Normal
Deseo que se hace realidad. Desarrollar un corazón puro. Hacer amigos con el mismo objetivo y futuro. Milagro. Confianza. Realización. Futuro brillante. Grandes objetivos a largo plazo. Percepción. Amor cercano a la amistad. Amor espiritual. Embarazo. Amor fraternal. Promesa. Optimismo. Buen grupo. Regalo.

Posición Invertida
Ideales muy altos son un detrimento. Ser realistas. Codiciar lo que no se tiene. Fracaso al tomar las oportunidades. Esperanza que se desvanece. La amistad cae. Sé cortés con los demás. Demasiado optimista. Demasiado amor impuesto. Amor auto-satisfecho. Falta de previsión. Los planes se tuercen. No poder ver el futuro. Deseos incumplidos.
La búsqueda de sólo un grano de oro en el fondo cristalino del Nilo. Sumergirse por él como si fuera un niño, o como un dios. Ese es Yûgi Mutô. Nunca gimotea aún cuando se siente solo. Elige las cartas con todo su corazón, y luego encuentra un nuevo centro, una “estrella” en su corazón. Y con esa nueva estrella, una nueva constelación nace. Pide un deseo a la carta de la salvación que se encuentra en las profundidades de tu mazo, y elige cuidadosamente la carta que traerá la victoria. Las estrellas no son planetas, son constelaciones, y las cartas nos dicen que es momento de brillar.
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Traducción por Ojo de Udyat
Bibliografía
“The Orion Mystery”, de Robert Bauval y Adrian Gilbert, editado por Sakuji Yoshimura, traducido por Takafumi Kondo, Japan Broadcast Publishing Company, 1995. En español: “El misterio de Orión”
“EL ESPEJO DEL PARAÍSO: UN VIAJE EN BUSCA DE LAS CIVILIZACIONES MÁS ANTIGUAS”, Graham Hancock, 1999.
“Guida alla piramidi d’Egitto” de Aberto Siot Edizioni White Star, 1997.
Jung y el Tarot: Un viaje a través de los arquetipos, Sally Nichols, traducido por Satoko Akiyama y Takayoshi Wakayama, Nuevo Pensamiento, 2001.
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