Himno Triunfal – Set
Set, el joven dios de la guerra, desfila con aire majestuoso montado en su carro de combate. Los instrumentos de viento de Verdi resuenan heroicos y decididos, y la gente celebra el retorno triunfal (la resurrección) de Seto Kaiba. Es como estar presenciando una representación de Aída.
En la cabeza lleva el emblema de la cobra. En la mano sujeta un bastón dorado, el báculo milenario. La parte delantera del carro está decorada con un sol, pero si os fijáis bien, justo debajo se esconden el disco solar del Emperador y una espada intimidatoria que apunta hacia él. Es un diseño muy atrevido. En realidad, a pesar de tener la misión de proteger a Ra, Set hizo ostentación de su propia fuerza y no se esforzó en disimular sus ansias de poder. Por eso, aunque pertenecía a una familia nombre emparentada con Atón, dios de la creación, pasó a la historia como un dios malvado.

Se han conservado imágenes de Set armado con un arco. La estrategia del carro de combate consiste en avanzar rápidamente, con los arqueros a bordo. Los orígenes del carro de combate se remontan a la monarquía, cuando el rey Amosis lo confiscó a sus enemigos, los hicsos, como botín de guerra tras su victoria. Se le añadieron unas cuantas reformas y, a partir de entonces, se convirtió en una de las armas más poderosas de Egipto. Curiosamente, Set también era venerado entre los hicsos, sus enemigos. Por eso existe la creencia de que, en realidad, no era un rey que destacara por sus hazañas militares en el campo de batalla.
En una de las primeras barajas de tarot pintadas a mano, conocida como el tarot de Visconti-Sforza, aparece una mujer montada en un carruaje tirado por dos caballos blancos alados. En esta carta, los caballos blancos se podrían considerar también dragones blancos. No están atados al carruaje porque nadie puede controlar a los dragones.
Los dragones vuelan hacia un mundo idealista. Desde ese punto de vista, el encuadre tiene claras influencias del platonismo occidental, pero los dos dragones enredados también simbolizan el dinamismo oriental de la dualidad entre el yin y el yang. La luz y la oscuridad, el bien y el mal…se puede observar que los dragones tienen la barbilla apuntando hacia abajo, como si estuvieran mordiendo el vacío. Aunque Set sea prudente, no debe bajar la guardia ni por un instante.
En la mitología mundial y el folclore popular, los dragones aparecen en distintas formas. En oriente son seres inteligentes, respetados como sabios y filósofos. En occidente, en cambio, los dragones suelen ser villanos que acaban exterminados por los héroes. En la década de los sesenta, gracias a las maravillosas obras de Le Guin y McCafrey, los dragones recuperaron por fin su reputación y tuvieron el honor de ser doblados por Sean Connery en la película Dragonheart.
En la obra de Shakespeare, Antonio, el amante de Cleopatra, en el momento de morir susurra: “A veces las nubes parecen dragones”. Confucio se encontró casualmente con Lao Tsé y dijo: “Lao Tsé es un dragón”. Aunque nadie los haya visto nunca, en cualquier lugar del mundo existen leyendas que reconocen a los dragones como tales. Son temidos en todo el mundo, y cuando aparecen protagonizando una espectacular escena de una película, los espectadores los reciben con clamor colectivo. En oriente o en occidente, en la era moderna o en la antigüedad, cualquier narrador afirma que ha visto un dragón y consigue convencer a quienes lo están escuchando.
Premonición de cambios, amenaza de fenómenos naturales, encuentro casual con una persona de increíble belleza…Cuando las personas percibimos una gran cantidad de energía contra la que no podemos luchar y nos limitamos a observar, lo contamos “como si hubiéramos visto un dragón”.
El viejo testamento describe al faraón egipcio como “el dragón del Nilo”. Seguro que fue una expresión surgida del resentimiento que provocaban las constantes crecidas del río, atribuida a la ferocidad de los cocodrilos. Por culpa de esa descripción, a partir de entonces se estableció la creencia en la comunidad cristiana de que los dragones eran enemigos y malvados.
Según una teoría, el faraón egipcio que fue origen de esa maldición y el mismo que persiguió a Moisés durante el Éxodo no era otro que el famoso Ramsés II. Montado en su carro de combate y capitaneando todo el ejército, era un valiente soberano que luchó contra los hititas. Los cuatro grupos de soldados bajo su mando se llamaban Amón, Ra, Ptah y Set. Son nombres de dioses que todos los lectores de esta serie habréis oído más de una vez. Su padre Seti I también ponía nombres a su ejército. Como habréis podido deducir, eran nombres relacionados con Seth. En aquella época, Egipto estaba en guerra permanente contra países extranjeros, y hasta sus enemigos reconocían la superioridad de aquel ejército que contaba con el favor de los dioses.
A propósito, la técnica estrella de Seto Kaiba es la triple fusión de dragones blancos de ojos azules. ¿Cuándo entrará en escena el otro dragón?
El Carro – Set
Seto nunca se quita su máscara de “soldado”, porque está predestinado a continuar luchando. Desde su infancia no ha dejado de repetirse a sí mismo que tiene que ser más fuerte. Sus dos padres se lo exigían. Su padre adoptivo, Gozaburo, era un hombre que dio su propia vida por su empresa, su país y sus ambiciones. Su otro padre también escondía algo oscuro bajo su máscara. El mismo Seto, cuando vuelve a ser capturado por las tinieblas, se comporta de forma arrogante y despiadada. El Yûgi Oscuro le dice a Seto: “las personas capturadas por las tinieblas no pueden ser reyes en verdad. ¿Y tú, podrás sentirte orgulloso de brillar como rey?
Psicológicamente hablando, la máscara con la que ocultamos nuestra faceta real se conoce como “persona”. La “persona” es la coraza que utilizamos para protegernos a nosotros mismos, como si fuera un muro que nos protege de la sociedad. Asimismo, sirve para reprimir los pensamientos negativos que surgen del ego y del subconsciente.
Dentro de la mente humana, el consciente y el subconsciente están permanentemente enfrentados. Son como dos dragones.
Cuando la carta del Carro aparece en posición normal, la máscara funciona correctamente. Puedes controlar tu ego, adaptarte a la sociedad y mostrar tus habilidades al cien por cien.
Pero cuando aparece en posición invertida, se pierde el equilibrio entre la máscara y el ego, y todos los esfuerzos son en vano.
Cuando el poder de la “persona” se fortalece y se magnifica, te autodestruyes como los padres de Seto y tu máscara se apodera de tu ego. Si, en cambio, la “persona” pierde poder, tu ego caprichoso y tu subconsciente se descontrolan. Pensad ahora en el combate a muerte frente al castillo de Pegasus. Por culpa de su absurdo orgullo, Seto se lleva a sí mismo al borde de la destrucción.
El poder del subconsciente es tan grande que puede llegar a destruirnos. Pero cuando controlamos nuestras emociones y convertimos a ese poderoso dragón en nuestro aliado, ¡la victoria nos hará sonreír!

Posición Normal
Consigue éxitos. Victoria. Cumple objetivos. Adaptabilidad social. Toma la iniciativa. Controla sus emociones. Confiesa. Amantes masculinos. Gana a sus rivales. Perseverante. Acciones atrevidas. Emprendedor en cuestiones amorosas. Tiene buena puntería. Supera las pruebas. Se sobrepone a las dificultades. Viajero. Recompensa los esfuerzos. Éxito en las negociaciones. Le gusta llamar la atención. Lucha. Nuevas vibraciones.

Posición Invertida
Frustración. Derrota. Desventaja. Problemas. Escándalo. Desesperanza. Egoísta. Despiadado. Actitud obstinada. Pierde ante sus rivales. Arrogante y distante. Caprichoso. Aislado y desamparado. Desacuerdo. Huye de la realidad. Mala suerte en los viajes. Convicciones poco firmes. Pérdida de los ideales. Planes frustrados. Gran compensación. Poco realista. Conclusiones precipitadas. Descontrol. Come y bebe demasiado. Desarraigo social. Temeridad.
En la carta anterior, la de los Amantes, había una serpiente y una tormenta de arena que obstaculizaban el futuro de la pareja y que también eran indicios de la carta del Carro. Set es el dios de las tormentas violentas, y se personifica en la forma de serpiente. Los amantes estaban dudando frente a una bifurcación, pero en esta carta no hay ningún tipo de vacilación. Seto Kaiba se dispone a seguir su propio camino con valentía y sin desviar la mirada de su objetivo. Esta carta significa que las cosas marchan bien. Sigues hacia delante a buen ritmo. Estás mostrando todas tus capacidades de la forma más efectiva. Afrentas los retos con todas tus fuerzas, La existencia de tus enemigos te da fuerzas. ¡Sólo es cuestión de actuar! ¡La victoria está muy cerca!
Dragones. MORITOYO. Ed Rokko Shuppan, 1991.
Imegi no kaidoku kaibutsu. YOSHIDA, Atsuhi. Ed. Kawade Shobo Shinsha, 2002.
Antonio y Cleopatra. SHAKESPEARE, William. Fukuda Tsuneari, 2005.
Literatura y jeroglíficos del antiguo Egipto. MCDERMOTT, Bridget, 2005
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