Nos vamos a remontar un poco al pasado, en concreto al desencadenante de que Gôzaburô Kaiba adoptara como hijos a Seto y Mokuba cuando eran niños. Seto y Mokuba perdieron a sus padres siendo muy pequeños. Todos los adultos de su entorno les traicionaron y cuando llegaron al orfanato Seto tenía diez años y Mokuba cinco. Un día, el director general de la Kaiba Corporation, Gôzaburô Kaiba, visitó las instalaciones. Seto quería abandonar el orfanato junto a su hermano y retó al magnate a una partida de ajedrez muy especial: si el multimillonario perdía los adoptaría a ambos. Gôzaburô aceptó, pues era un gran maestro ajedrecista que había obtenido varias victorias en distintos campeonatos mundiales. Aparte, había creado un negocio de base militar y lo había convertido en líder mundial, lo que denotaba que también era un gran estratega.

Seto con diez años no tenía casi ninguna posibilidad de vencer a un hombre con ese historial. ¿O tal vez si?

En la versión manga no se vio la historia, así que  me gustaría contaros la estrategia empleada por Seto.

En realidad, Seto podía haber ganado desde el primer movimiento, pero necesitaba que Gôzaburô jugara la partida con la siguiente condición:

“Quiero que nos enfrentemos en una partida de ajedrez. Tú contra nosotros dos por separado, pero simultáneamente. En el caso de que uno de nosotros te venza o quedemos en empate, se considerará victoria nuestra”.

Es decir, iba a ser una partida de uno contra dos.

Dado su orgullo de campeón de ajedrez, Gôzaburô no podía ignorar el reto que le proponían dos niños y ese fue su error. El orgullo le cegaría.

A ambos lados del ricachón se colocaron sendas mesas de forma que él quedaba entre ellas. Entonces empezó el juego. En el tablero de Mokuba, Gôzaburô salía primero y movía la primera pieza. En el otro, era Seto quien movía primero. Y he aquí la clave del asunto: Seto hacía el mismo movimiento que Gôzaburô ponía en práctica justo antes en el tablero de Mokuba. Esto significaba que desde el principio Gôzaburô había caído en una trampa.

Seto solo debía reproducir lo que había hecho Gôzaburô con Mokuba. Es decir, Gôzaburô se enfrentaba a sí mismo, así que Seto dificílmente sería el perdedor.

Sin embargo, es posible que Gôzaburô previera que se trataba de una artimaña, solo que la osadía mostrada por Seto pudo llevarle a decidir que lo convertiría en su sucesor.

El pequeño Seto no tenía ni idea de cómo cambiaría el destino de sus vidas al mover una pequeña pieza de ajedrez sobre el tablero.

Kazuki Takahashi. 18 de Octubre de 2007.

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